sevilla, viajeros románticosRichard Ford (Londres 1796-1858) es uno de los viajeros románticos que llega un 27 de Noviembre de 1830 a Sevilla, instalándose en una casa del Barrio de Santa Cruz. Da constantes paseos por las calles y plazas de la ciudad, asiste a cacerías y excursiones por los alrededores de Sevilla y se ausenta de ésta durante meses recorriendo los diversos pueblos y ciudades estudiando los diversos tipos de arquitectura, tanto religiosos como civiles, dibujando los temas que más le llaman la atención, las fachadas y monumentos.

Todo lo que ve queda recogido en los cuadernos de los que nunca se separa, todo queda anotado y dibujado (alrededor de 500). Esta actividad de dibujar todo lo que veía, era especialmente peligrosa para un extranjero en la España del siglo XIX, como el mismo recoge:

“Nada suscita mayor desconfianza que el forastero que anda dibujando o tomando notas en un cuaderno; a quien quiera que sea visto sacando planos o mapeando el país, se le toma por un ingeniero o un espía, y en cualquier caso individuo de quien nada bien cabe esperar”

Richard Ford fue un gran hispanófilo en Inglaterra. Cuando volvió de su periplo por España se instaló en una cómoda casa de campo cerca de la ciudad de Exeter, donde plantó pinos y cipreses que mandó traer desde Andalucía, y construyó una torre de estilo mudéjar decorada con yedra, bautizándola con el nombre de La Madriguera. Ahí escribió su Handbook for travellers (1845). Desde su casa solía salir a caballo a visitar a sus vecinos llevándoles botellas de vino que importaba directamente de sus amigos bodegueros de Jerez y lechugas de su propia cosecha. En las casas aristocráticas de la comarca se hizo famosa su elaboración de la ensalada, plato que consideraba una de las “glorias” de España.

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